martes, 12 de abril de 2011

La pulpería

pulperia la rosa
R. B. Cunninghame Gram. (*)
Inglés 1852 - 1936


La puerta de la casa daba a un cuarto de techo bajo, con un mostrador en medio, de muro a muro, sobre el cual se alzaba una reja de madera, con una portezuela o apertura a través de la cual el patrón o propietario pasaba las bebidas, las cajas de sardinas y las libras de pasas o de higos, que constituían los principales artículos de comercio.


Por el lado de afuera del mostrador haraganeaban los parroquianos. En aquellos días la pulpería era una especie de club, al cual acudían todos los vagos de las cercanías a pasar el rato. El rastrilleo de espuelas sonaba como chasquido de grillos en el suelo, y de día y de noche gangueaba una guitarra desvencijada, que ha veces tenía todas las cuerdas de alambre, o de tripa de gato, remendadas con tiras de cuero. Si algún payador se hallaba presente, tomaba de derecho, y después de templarla, lo que siempre requería algún tiempo, tocaba callado algunos compases generalmente acordes muy sencillos, y luego prorrumpía en un canto bravío, entonado en alto falsete, prolongando las vocales finales en la nota más alta que le era posible dar.


(El Río de la Plata – 1938)


(*): Biografía en http://bit.ly/fIQWGl


(La foto que ilustra el artículo pertenece a la Pulpería La Rosa (a la fecha desaparecida) del Coronel Agustín Acosta en sus inicios, en la Ecia. del mismo nombre en el, hoy, Partido de Maipú. Allí un 7 de junio de 1866 se habría producido una pelea entre dos individuos, que luego daría lugar a la inspiración de José Hernámdez para su Martín Fierro).Más datos sobre el tema http://bit.ly/gWGra1

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