martes, 10 de enero de 2012

Relatos y anécdotas maipuenses


A raíz de nuestra publicación “A la Estación”, los lectores nos han hecho llegar sus recuerdos y alguna anécdota que nos pareció oportuno publicar, para evocar el viejo Maipú y así mantener vivo nuestro pasado.

La poesía del Sr. Luis Odescalchi decía en una de sus estrofas:

“Horizonte de casas bajas
trenzadas entre álamos,
sauces y eucaliptus
paisaje entrañable y misterioso
con la vigilia centenaria
del galpón…


“...con la vigilia centenaria del Galpón, yyyy.....
del “Vasco” Campagna, vendiendo diarios y revistas!!! Claro!!! Uds. no se acuerdan porque son muy jóvenes! jeje !! Vivía al lado del Club Newbery!! Él era un fiel testigo del tren!!!
Los cuentos de mi papá, sobre la estación!!!

Que iban a ver pasar el tren, (¡alta joda!) se caminaba por el anden, junto a los pasajeros, cuán si fuera una peatonal ! iban a mirar la ropa de las turistas !! Todo un acontecimiento social!!
Vagones comedores con cierto lujo!! Todos muy bien vestidos…
La de Maipú era la estación de; tomar agua la locomotora!! Con aceitadas bandejas giratorias de tren y vagones!!  Maquinistas con anécdotas por doquier!!

Yo mismo viaje en el último tren que pasó Dolores, en la última gran inundación!!

Ir en el último vagón... era sencillamente desolador...
La estación fue el polo de desarrollo de cuanto pueblo creció a principios de siglo pasado!!

                                               
(¡Gracias! Carlos Marino por este  valioso recuerdo maipuense donde se puede apreciar lo que significó el ferrocarril en el desarrollo de pueblos y ciudades del interior.)


“… algunas tardes solían ir a pasear en bote a la laguna “De los difuntos” (actualmente abandonada y sin agua)
Los hermanos bailaban al compás de una vitrola, que al darle cuerda, esparcía la música alegre por toda la laguna,

Imagen tomada de estancialaarmonia.blogspot.com



Ya adolescentes iban todos los viernes a la noche, a ver pasar el tren presidencial de Marcelo T. de Alvear (1922-1928), que obsequiaba chocolates a los más pequeños. Y así, alguno de los hermanitos recibía esos chocolates en forma de medallón.

Un de las hermanas mayores recogía todos los viernes una caja, o varias, de flores que le enviaba un enamorado que iba en el tren…” (*)

                                                            (Gracias! Luis Odescalchi por este nuevo aporte donde se refleja la vida de los maipuenses de antaño y se aprecia la importancia que tuvo el ferrocarril en el desarrollo del interior. – (*) Extractado de un relato maipuense de la época)

(La imagen de gente paseando por el andén, si bien no pertenece a Maipú, me pareció oportuno incluirla para graficar el relato, pues se trata de la misma época y panorama descripto en el relato).


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