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domingo, 12 de junio de 2016

BANCO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES



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sábado, 12 de marzo de 2016

Viejos almacenes de antaño.Almacén "Maipú".


Viejos almacenes de antaño.Almacén "Maipú".De Bernardo López La...
Posted by EL AMIGO on Viernes, 11 de marzo de 2016

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viernes, 24 de abril de 2015

Nostalgia ...

Instalaciones del Prado Español como se veían en el año 1977, ubicado sobre Avda.
La Plata entre Alsina y Vte. López. Hoy en el lugar existe un Barrio dentro del cual se han tratado
de respetar algunas de las fisonomías que hicieron popular este emblema maipuense.
En mis largas caminatas por el pueblo, en tardes de mucho silencio, el tiempo me cuenta cosas, como estas… cruzando las vías del Ferrocarril un hermosa quinta, cubierta de árboles de distintas especies, rodeada en todo su perímetro, con alambre tejido… el Prado Español y… sus Romerías.

En el centro una edificación de material, tipo rombo, con galería toda la vuelta, pisos de ladrillo y un pequeño palco, para los músicos, la Gaita Gallega y la Dulzaina… músicos con instrumentos de viento.

En esos hermosos días de marzo, porque las Romerías Españolas se hacían ese mes, por las mañanas y las tardecitas, los grupos musicales recorrían el pueblo, haciendo sonar sus instrumentos con bellas melodías para chicos y grandes y por las noches animando las Romerías, donde también se podía bailar.

¿Que había en el Prado como diversión? tiro al blanco, voltear muñecos, ruleta,  argollas a la botella, la pesca de golosinas, tirarle la pelota al negro (¿en qué consistía este juego?  En el fondo del predio delimitado para él, se colocaba una lona con un agujero en el centro por donde aparecía la cabeza del negro a quién había que pegarle… cosa que era muy difícil)

Unos de los más entusiastas promotores de las Romerías Españolas fueron los gallegos Alvarez, quienes tenían un pequeño taller, con un surtidor de nafta en su frente al lado de la vieja y tradicional Confitería  Maipú (*), hoy desaparecida, en la esquina de Belgrano y Sarmiento.
Como se decía en esos tiempos… “Esta noche vamos a las Romerías del Prado Español”. Su contorno se llenaba de sulkys, vagones, charré, volantas y… hasta algún autito.

El paso del tiempo lo fue corriendo, hoy nos queda la nostalgia de ese hermoso… ¡Prado Español!

Seguramente mucha gente lo recuerda como yo.

Se nos fue el Prado Español… y con él un cachito de Cultura Española.
                                        Rogelio Hann - Maipú; Marzo de 2015


(*): Hoy en ese lugar existe un Bazar. 

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lunes, 9 de junio de 2014

Cuando la intolerancia lleva a enfrentarnos

“…con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira, pueden seguir lastimando  a quien heriste,durante toda la vida…”
                                                                                                                                                                                                                                                                                         Jorge Luis Borges

Es evidente que permanentemente se van dando en nuestro pueblo situaciones que nos igualan a cualquier punto geográfico de nuestro país.
No ignoremos el foco principal en estos días, ni neguemos el justo reclamo de cada trabajador por sueldos justos, los cuales siguen quedando muy lejos de alcanzarnos para una vida digna, desde hace muchos años. Situación que nos hace absolutamente vulnerables e indefensos, ante una realidad que nos sigue quitando logros anteriormente adquiridos.

Lo que entristece es que siempre buscamos a quien pegarle, no físicamente, sino ofendiendo y desmereciendo gratuitamente al otro.

Como ciudadano y contribuyente de Municipio por cuarenta años, dedicado a venir haciendo las cosas lo mejor posible, no comprendo la intransigencia de quienes no admiten,  que aun entendiendo el reclamo, también tenemos que tener amplitud para analizar ciertas actitudes,sin enfrentarnos.

Hoy empezamos con quema de cubiertas, afectando el humo tóxico a comerciantes y personas que se movilizan en horas de compras y trabajo o hacer fuego sobre un pavimento hecho en 1940, sin tomar precauciones, el cual  si se estropea, tendremos que pagarlo todos.

Sería bueno madurar y pensemos cada uno en el otro, para que en el futuro esto no se magnifique.

Sería importante prime la cordura, la sensatez, el sentido común, y sigamos, todos los días, mirándonos a la cara, como buenos vecinos.

                             Luis E. Odescalchi. Maipú;  07 de junio de 2014


El señor Luis Odescalchi es uno de los poetas con que cuenta Maipú y ha escrito muchas poesías a personajes y lugares de nuestra ciudad.

Ha escrito muchos trabajos para El Amigo (el órgano de difusión con que cuentan los Amigos del Museo Municipal Kakel Huincul) como testimonio de ello remito al lector a que lo compruebe accediendo a estos trabajos.


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sábado, 5 de abril de 2014

Pinceladas de los barrios maipuenses





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lunes, 25 de noviembre de 2013

Plano de división en solares para la fundación del pueblo Maipú




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viernes, 22 de noviembre de 2013

Vasco

Un Caniya para el cielo


       
Cuántas alpargatas gastadas, caminando las calles y veredas de tu Maipú querido, otrora de tierra y veredas de lo mismo, más tarde asfalto y algunas veredas buenas, VASCO CAMPAGNA, caniya de tu pueblo.

        Caminando todos los barrios de tu pueblo, en tiempos de lluvia y fríos intensos, envuelto en tu impermeable negro con capucha.
En verano bajo el sol abrasador o soportando los fuertes vientos de la Estación, con tu guardapolvo gris, para cumplir con los clientes, llevando debajo del brazo, papeles y libros con letras y en la garganta el pregón de Caniya; diario, revista, señora, señor.  Así era este Vasco Caniya, de la vida.

        Tenía una cita con los trenes, conocía de memoria a la perfección los horarios de los trenes, recorría de punta a punta el andén, ofreciendo sus diarios y revistas, con buenas noticias y de las otras.   La parada de los micros, era una presencia obligada con su pasión de Caniya, con la humildad y la bondad que todos le conocíamos… Así era este Vasco Caniya que ya no está…

        En un tiempo lo cruzaba todas las mañanas, rumbo a la estación de servicio en la ruta 2, donde el camión de los diario, le dejaba el paquete con los diarios y revistas.  Así era este Caniya del pueblo, con el pregón encendido en el alma, por todo esto, su imagen quedará para siempre suspendida en aire de todas las barriadas de su Maipú querido.

        Su última parada con pregón de Caniya, fue la esquina del Banco de la Provincia de Buenos Aires, tal vez, como diciéndole adiós a la vida, a su Maipú querido.


        Como tantas cosas que se van… se fue el Vasco Caniya, cuántos recuerdos, cuántas anécdotas, cuántas cosas, cuántas cosas de Caniya, se fueron junto con él, en la larga noche sin regreso, hacia una estrella que lo alumbrara para siempre.

                                                                  Rogelio Hann
                                                            Maipú: Noviembre 2013

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sábado, 3 de agosto de 2013

Maipú... por tus calles del pasado.

"Polvorientas en verano..."
Polvorientas en verano, con muchos pantanos y pozos en los crudos inviernos y zanjas con agua que hacían las delicias de los sapos y grillos en verano, que en otros tiempos había, por estos pueblitos, si las habrán patinado, la Chata de Olariaga, con sus carreros de los tiempos, legendaria chata de Córdoba y tal vez alguna otra que se quedó en la oscuridad del corralón, tiempos de penurias y cansancio.

"...con muchos pantanos ..."

El carro del carnicero lucia su prestancia muy particular; Cerrudo, Greco, Pajón, Sisini, Gianneo, seguro que algún otro se me quedó cortando la carne para el reparto.
"El lecherito cantor, con sus tarros..."

El lecherito cantor con sus tarros bien  lustrados, de mañana o por la tarde; Annessi, Lemble, Lamaita, Montarce, Martínez, Chopita, por olvido  alguno se me quedó en el tambo por malas vacas


El bien cargado charret de los almaceneros; López, Murias, Indart, Giorgis, Capitani Alberto y Capitani Alejandro, Castro, pero seguro que alguno se  me quedó en el mostrador arreglando las LIBRETAS.                                    




El carro del panadero, con sus clásicas leyendas pintadas a todo color, en los costados del vehículo, esperando todos los días, pan, galleta, toda clase de facturas y… la clásica YAPITA! Otros tiempos… Marino, Giorgis, Goyache, bajo el polvo de la harina, se me quedó alguno haciendo factura.
Panadería La Espiga de Oro de Goyache. En la esquina de Rivadavia y Belgrano

Personajes queridos, que se perdieron en la oscuridad del pasado.
Un cacho de vida, en el pasado de mi pueblo,¡¡MAIPÚ!! 

                                                                Rogelio Hann 
                                                      Maipú:  2 de agosot de 2013

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domingo, 28 de abril de 2013

Las calles y sus referencias






No sé si a Ud. le ha pasado,
que un forastero en pregunta,
ha puesto en brete una consulta,
para encontrar un domiciliado.

Se me ocurrió, yo digo,
es de difícil imaginar,
tal vez buscar un familiar
o visitar un amigo.

Viajante parecería
camionero, transportista;
no tiene pinta de artista,
a dejar mercadería.

El hombre sin intención,
pregunta calle y altura,
de un papel hace lectura,
leyendo la dirección.

Uno empieza a titubear...
es esa la de la estación,
va a ver parado un vagón,
de la altura ni que hablar.

La Sarmiento... la Sarmiento...
es la que cruza la plaza,
en la esquina hay una casa,
lo acompaño. El Vencimiento ¡

Alsina, la de la iglesia,
hay tres clubes y un destino.
esa lo lleva al camino,
en números yo tengo amnesia.

Si pregunta por Lavalle,
no sé si la tengo en mente.
claro porque antiguamente
“Los Naranjos” era esa calle.

Rivadavia es la que tiene,
Municipalidad incorporada,
la casa de la milicada,
la que más limpia mantienen.

La Belgrano es sobre donde
paran micros de todo rango,
es la que al barrio del chimango;
da el populoso nombre.

domingo, 24 de marzo de 2013

Vino... latas... y algo más...


Pinceladas maipuenses

Allá por el año 1940 y tantos estaba el almacén de Ramos Generales “Casa Bernardo López e hijos” (*), fuerte negocio para esos tiempos… leña, carbón, maíz, pasto y demás.


Éramos muy amigos de la familia López, en mis días libres yo me la pasaba en el almacén, ayudando a despachar a los hermanos.

Llegó una época que en el pueblo no había vino en ningún negocio, la Casa López tenía un viajante de Mendoza que les vendía el vino, Toro, Arizu, y el blanco Globo, todos muy buenos vinos.

Llega un día el viajante al negocio  y pregunta si necesitaban vino. Don Bernardo López en tono de sorna le contesta.

-      -    Como el pan de cada día.
-      -     Entonces cuantas bordelesas necesitan, son de 200 litros cada una.  -  Pregunta el viajante.
-          Diez de tinto, diez de blanco y 5 de clarete  -  le contesta Don Bernardo.

Se imaginan, el vino venía desde Mendoza por ferrocarril, tardando algunos días en llegar y a veces  semanas. Mientras tanto la gente visitaba todos los días el negocio para saber cuándo llegaba el tan ansiado envío.

Así las cosas, una mañana temprano aparece en el negocio la tan esperada Carta de Porte del ferrocarril, donde se anunciaba que el vino había llegado a la Estación.

Nadie se puede imaginar lo que pasó los primeros días en el almacén, cualquier recipiente era bueno para llevar el preciado líquido, latas, latas de kerosene, ollas, botellas de cualquier tamaño y modelo, jarras hervidores y aunque no se pueda creer una señora llevó…

¡UNA “PELELA”!,  Eso sí…muy limpita y bien envuelta.

Doy fe de esto porque yo la atendí.
Antigua Bazinilla o taza de noche de porcelana.


Cosas que pasaron en mi querido Maipú, en un negocio de primera… CASA BENARDO LÓPEZ e HIJOS, ubicado en la esquina de Pellegrini y Madero.
                                                                                                                  Rogelio Hann.
                                                                                                             Maipú: Marzo de 2013



(*) El autor se refiere aquí a la “Despensa Maipú” de Bernardo López e Hijos ubicada en la esquina citada en la nota.

(**) “Pelela” Es el nombre popular con que se conoce en nuestro país a la bazinilla o taza de noche.

(***) Bordalesa es el nombre con que se conoce la barrica, cuba o tonel.

Para más datos sobre este negocio clic aquí



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viernes, 7 de diciembre de 2012

División en solares para la fundación del pueblo Maipú

Manzana tipo, según Plano Oficial.
Ubicación de solares tipo, según Plano Oficial.


Plano de una manzana Tipo y la división en solares, como se explica.
Para la confección del plano que daría origen a nuestro pueblo se usó, como en la mayoría de los planos de la época, el sistema español.

Este sistema consistía en medir las manzanas en varas (sistema de unidad español, hoy en desuso). Todos aquellos que hemos tenido la oportunidad e observar el plano de la fundación de Maipú, hemos visto en uno de sus extremos explicado el sistema que se alude en la presente nota, además se pueden visualizar en él lo solares a que hacemos referencia.

Para entender la explicación comenzaremos diciendo que la vara tiene 0,866cm.
La Manzana Tipo tenía 103,92m de lado lo que le daba una superficie de 120 varas y estaba dividida en doce solares de 17,32m de frente x 34,64m de fondo y cuatro de17, 32m de frente x 51,96m de fondo, lo que hace un total de dieciséis solares por manzana, dispuestos de tal manera que siempre coinciden los 103,92m de lado.

Si tenemos en cuenta que 17,32m es igual a 20 varas
                                          34,64m  es igual a 40 varas
                                          51,96m es igual a 60 varas
Tendremos en la suma de estas cantidades las 120 varas de superficie de cada manzana.
Plano de la fundación de Maipú, se observa en la parte
 superior, la división  de los solares


Se tomaba en cuenta para su orientación y medición que los solares arrancaban de la parcela Nº 1, ubicada en el ángulo Norte siguiendo progresivamente hasta el solar Nº 8, del lado sudeste, para luego trasladarse al Noroeste con los solares 9 y 10 continuando correlativamente hasta el solar Nº 16 en el ángulo Sur.
Por supuesto que con el correr de los años y con las sucesivas subdivisiones este sistema perdió validez, pero creímos oportuno rescatarlo del olvido para poder ofrecerlo al lector y que se difundan los trabajos de investigación que continuamente los “Amigos…” realizamos en este ámbito.


  Agradecemos la colaboración del señor Ismael Leonelli de Inmobiliaria Leonelli



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domingo, 18 de noviembre de 2012

Mis recuerdos de Monsalvo (última parte)

El cartel anuncia la llegada, aquí comienza la aventura
que nos relata la autora.

La Escuela Nro 16 de Monsalvo en el año 1964 era una casilla prefabricada. Estaba ubicada en un terreno cercano a la estación de ferrocarril circundado por un alambrado con una tranquera como puerta de ingreso al predio. La casilla estaba sobre elevada, tal vez para evitar la humedad del suelo, y contaba con una escalerita de tres peldaños como acceso a una de las dos puertas del aula. La otra puerta, ubicada al fondo del salón, permanecía siempre cerrada ya que era difícil abrirla.

            Dos hileras de bancos, un escritorio y un armario desvencijado constituían el único mobiliario del lugar. Una estufa de seis velas que no siempre funcionaba se observaba en un rincón. En el armario convivían unos pocos libros, algunos mapas, la bandera, unas cajas de tizas, alcohol de quemar, fósforos para encender la estufa y un frasco con cacao o cascarilla para preparar la merienda de los chicos en uno de los recreos.

            En la parte de atrás de la casilla había un único baño muy pequeño de cuyo aseo debía ocuparme. Un pastizal rodeaba la casilla de modo que con una guadaña y la ayuda de los chicos y de algunas ovejas que pasaban el alambrado lo fuimos mejorando. Con frio, con fuertes vientos o cuando el sol calentaba al mediodía, ahí estábamos todos listos para izar la bandera que ondeaba al frente de la casilla. Esta situación cambiaría en el futuro, aunque yo no fuera testigo, con el dinero que envió el Ministerio para la construcción de la nueva escuela.

            No recuerdo la cifra, millonaria para la época, en la que un cheque a mi nombre llegó un día, destinado a la compra de materiales de construcción. Para hacerlo efectivo, en el Banco Nación, tuvimos que presentarnos con el tesorero de la cooperadora de apellido Quiroga. El era un señor de contextura robusta, que se hizo presente vestido para la ocasión con camisa blanca, alpargatas negras y bombacha bataraza. Ambos tuvimos que ir en compañía de mi padre porque, dado que yo era menor de edad, no podía recibir tamaña suma.

Estación Monsalvo en la actualidad, eje del relato pues la escuela
como cuenta la autora, estaba en el mismo predio.
El Registro de Asistencias presentaba alrededor de veinticinco alumnos, un buen número, pensé yo. Con el correr de los días sólo llegaban doce a lo sumo quince. Mirando con más detenimiento encontré más de cinco con el apellido Vega, eran algunos de los muchos hijos del único policía del lugar que vivían frente a la escuela. Al principio no comprendía tantas ausencias,  luego alguien dijo: “son alumnos de palo, de vez en cuando poneles el palito de presente. Si son tan poquitos nos cierran la escuela”. Ahí aprendí cómo un pequeño guiño justificaba nuestra presencia allí.

De los alumnos presentes, dos a lo sumo tres estaban en el mismo grado y, por tratarse de una escuela unitaria, había que hacer maravillas para responder a todos a la vez. De primero a sexto, de diferentes edades, de distintos intereses y saberes previos, significaba que tuviera que aprender a trabajar simultáneamente con todos ellos. Atrás quedaron las prácticas de enseñanza en la Escuela de Aplicación de la Normal, los planes de clase que tan minuciosamente preparábamos. Esta era una realidad diferente.

   Los alumnos que concurrían a clase también eran distintos
, a los de la escuela de Aplicación me refiero, ya que la vida en el campo hacía de algunos de ellos hombrecitos en miniatura. Recuerdo que un pequeño de anteojos que ocupaba el primer banco terminó su tarea de los primeros grados y, en tanto atendía a otro alumno,  le sugerí: hacé un dibujo de lo que te guste que ya estoy con vos. Con mucha seriedad contestó: “a la escuela no me mandan pa´ hacer dibujos, me mandan pa´ leer, escribir y hacer las cuentas”. Sin más, obedecí y llené su hoja de cuentas.

viernes, 12 de octubre de 2012

Sastrería de Cora y Marico Bufarini

"...mi viejo con Yoyi se dedicaron a la despensa,
 pegada al Club Independiente..."
Mi viejo, Cora, aprendió el oficio de sastre a los 12 años con un Sr. Carrano, que vivía detrás de la vía y es el padre de un carpintero que vivía en Maipú hasta que yo me vine para Mar del Plata, luego se fue a vivir a Madariaga donde siguió aprendiendo el oficio con un Sr. de apellido Zalguisuri.

 Tuvo allí, una sastrería con su hermano Alfredo, con quien tiempo después se radicaron en Mar del Plata abriendo allí una sastrería, la que estaba ubicada en la cuadra del Club Quilmes, en la zona de Luro y Guido. 
Posteriormente mi viejo se volvió a Maipú y ya casado pusieron una sastrería con su hermano Marico en un local pegado al desaparecido Hotel Luna y a lo que es el estudio de los abogados Fahey, frente a Blanco y Negro y Casa Olariaga. 

El lugar se caracterizaba por ser convocante de tomadores-cebadores de buen mate amargo, fanas de Gardel - Pugliese- River y de charlas de fútbol, aunque el trabajo nunca se dejaba de lado. También fue un poco la residencia temporaria de quienes venían trasladados en el ferrocarril y paraban en " La comuna" como de aquellos que venían a trabajar al Banco Provincia por caso, Mauricio Arber y Juan Carlos Gale, dos tipos que parecían de la familia. 

La sastrería era "sede" del Club Deportivo Maipú, lo más para los Bufarini, y ahí se hacían las famosas " pollas " con los resultados de los partidos del domingo, día único en el que se jugaba el campeonato. Al término de los partidos llegaba el momento de abrir el sobre lacrado con las apuestas y verificar uno por uno los resultados de cientos de cupones para ver quién se llevaba parte de la recaudación, que religiosamente se pagaba en la misma sastrería a partir de la mañana del lunes. 
Pita y Chungo Bustamante, Bocha Rech, El Pampa Uría, Lito Ramos, Yoyi Rech, hermano del alma y socio comercial de mi viejo, Horacio Ponce y tantos otros que siempre pasaban un rato por la Sastrería de Cora Y Marico, como se la conocía, sin olvidar al “mudo” un lustrador y vendedor de billetes que también hacia un alto en cada mañana. Luego de una parva de años como socios, mi viejo con Yoyi se dedicaron a la despensa, pegada al Club Independiente y Marico puso su sastrería en calle Ramos Mejía, entre la herrería de Pedrin Duhalde y lo de Julio Giaccosa, en donde estuvo hasta que el "bobo" le jugó una mala pasada. 

La sastrería era el lugar donde se hacían los sacos y mi madre Leonor se encargaba en casa de hacer los chalecos y los pantalones, en lo que hoy sería una pyme familiar, además de cumplir con los quehaceres domésticos y encargarse de criar a tres hijos varones.

También mi madre hacia lo mismo para las sastrerías de Berto Carrano, Carlos Bertarelli y Rubén y el Chato Casado. Eran épocas en que el traje, de tres piezas se hacía a mano, con varias puebas previas al toque final, y donde los afamados casimires Wells le aportaban calidad al producto.

                                             Juan Carlos Bufarini Cortez  
                                               Mar del Plata; septiembre de 2012.

Agradecemos a nuestro amigo Juan Carlos por el envío de este relato que obtuvimos mediante los buenos oficios de Jorge Ávalos, quién hizo de intermediario para conseguirlo. 
  
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viernes, 7 de septiembre de 2012

Historias de herrerías


            En el devenir de la historia de nuestras poblaciones sin lugar a dudas las herrerías ocuparon un lugar preponderante en el desarrollo de las mismas al ocuparse de la fabricación y mantenimiento de carruajes, además del herraje de caballos, únicos medios de transporte de los años en que éstas casas de servicios florecieron en nuestro país y más precisamente en Maipú y su zona.

            Verdaderos artesanos, capaces de arreglar la masa de una rueda, enyantarla y hacer trabajos de herraje en caballos en el menor tiempo posible, estos hombres y sus negocios jugaron un papel preponderante, hasta la llegada y popularización de los vehículos a motor, reconvirtiéndose en los primeros años, hasta desaparecer casi por completo en la actualidad.

            A continuación una descripción y su ubicación, de las que tenemos sus antecedentes, en el Partido de Maipú

Herrería Bertoni 
Herrería Bertoni: Una de las primeras herrerías de Maipú y la primera en fabricar ataúdes aquí. Ubicada en Avellaneda (hoy Lynch) entre Alsina y Sarmiento. Luego se trasladó a Sarmiento casi Lavalle.




Herrería de Bautista Duhalde y Cía.
Bautista Duhalde y Cia: Ubicada en Ramos Mejía y Vte. López.  Otra de las primeras herrerías de Maipú. En 1913 soportó la famosa inundación que azotó Maipú, continuando luego, con la fábrica de carruajes y talabartería. 
Por aquellos primeros años del pueblo, las carretas que transitaban el camino general necesitadas de un arreglo para seguir su marcha, usaban el playón del ferrocarril para estacionarse y esperar. Esto tenía una explicación; No hay que olvidar que el camino general o ruta por aquellos años pasaba en Maipú a lo largo de toda la calle Ramos Mejía.
Hoy después de muchos años, un miembro familiar, continúa en nuestro medio, relacionado con el rubro de sus antepasados,


Herrería La Asturiana:de Amador Coto Canga.Fábrica de carros y carruajes, cocinas económicas y composturas. Especialidad en herrar y arreglar toda clase de máquinas. Precios módicos. Cuando la herrería Bertoni se trasladó al nuevo local llegó a este, el Sr. Coto Canga en la década de 1890, para luego pasar a la propiedad ubicada en Avellaneda y Pellegrini

La Asturiana, ubicada en Lynch esq. Pellegrini
Para luego establecerse definitivamente en Madero 665 donde sus hijos la continuaron hasta cerrar sus puertas, a la muerte de ellos, luego de muchos años de permanencia en Maipú.

La Asturiana ya en su local definitivo de Madero 665.










El Porvenir: de Pascual y Esteban Parisi. Herrería. Fábrica de carros y carruajes, talabartería, pinturería. Se arreglan toda clase de maquinas. Ubicada en Calle Roca (hoy Belgrano) entre Colón y 9 de Julio.


Fábrica de carros y carruajes: de Pedro Parizzi. Las composturas son garantidas y despachadas enseguida. La casa se encarga de toda clase de trabajos de talabartería y pinturería. Se hacen tranqueras para alambrados. Bañaderos para ovejas, mangas, bebederos. Sucursal en Labardén. Ubicada en el mismo lugar de la herrería El Porvenir.





La Zamorana: Taller de herrería de Vicente Barquero. Se construyen carros y carruajes de toda clase y cocinas económicas. Se harán reparaciones y composturas contando al efecto con personal competente. Precios módicos. Se trasladó al local que ocupó antes la herrería Bertoni en calle Sarmiento casi Lavalle.
La Zamorana Herrería de Vicente Barquero en Sarmiento casi Lavalle

La Reforma: de Carlos Decarli. Fábrica de carros y carruajes. Elegancia. Solidez y perfección en las construcciones. Especialidad en rejas, balcones, barandas, columnas y todo trabajo perteneciente al ramo. Precios módicos.

Taller de herrería: de Juan Lacaze. Se reparan bombas y máquinas de todos los sistemas y se hacen cocinas económicas. Fábrica de carruajes. Sucursales en Arbolito y Pirán.

Herrería Bonavida: de Bonavida é hijos. Ubicada en Ramos Mejía entre Moreno y Laprida. Se arreglan carros y carruajes. Fábrica de herraduras para caballos. Fabricación y arreglo de cocinas económicas. Se establece en Maipú en el año 1934, procedente de Estancia Miraflores y permanece a través de los años, uno de los hijos, Luis, hasta el año 2011, en que cerró sus puertas.

Herrería en Las Armas: (1921) Manuel Fernández.

Santo Domingo: En la Guía del Ferrocarril del Sud de 1939 figuran dos herrerías sin especificar sus dueños.

­-­_-_-_-_-_-_-_-_-_

Bibliografía:

 Por los Pagos de Monsalvo de Iver E. Gramigna (T.I) Ed. 1978.

                Guías del Ferrocarril del Sud: (años 1921 1939) del Museo Kakel Huincul

 Investigación Juan R Naddeo.
                                                                                                      ladobled@gmail.com

 Maipú: Noviembre de 2011
                      


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