"... Segurola y Mari Huincul eran palabras que me resultaban familiares..." |
La escuela Nro. 16 de Monsalvo fue mi primer trabajo como maestra, en este caso, rural. Aunque parezca extraño, conocía el lugar aún sin haber estado antes allí. A través de los relatos de mi madre, me había formado una imagen de los montes y las lomas de la estancia Miraflores. Segurola y Mari Huincul eran palabras que me resultaban familiares, aunque tal vez fueran sólo eso, desde mi infancia.
Mi
mamá, conocida como la China Lora, era una de las dos hijas mujeres de una
familia numerosa que se completaba con siete hermanos varones. Mis abuelos
Zacarías Lora y Petrona Sasiain eran gente de campo que vivieron y criaron todos sus hijos en la zona de Segurola.
Según relatos de mi madre, ella trabajaba en la Estación “llevando las guías”
en las que se registraba la movilidad del ganado. También se encargaba del
telégrafo y se ufanaba de ser una de las “más leidas” del lugar. Eso si,
gracias a su maestro Don Pedro Guma, a quien siempre recordaba y agradecía por
haberla formado hasta su escaso 6to. grado.
Fue
en un baile de Monsalvo donde conoció a mi padre, don Eustaquio, a quien todos
conocerían más tarde como Taco Etcheverry. El había nacido en Madariaga como
uno de los doce hijos de don Pedro y doña Juliana Orayen. También hombre de
campo y vasco cabeza dura, abandonó tempranamente su casa paterna y, con el
único capital de una vaca que le había regalado la tía Julia, salió a buscar
conchabo por la zona. Así fue como, trabajando como puestero en una estancia cerca
de Segurola, conoció a mi madre en uno de los “famosos” bailes de Monsalvo. Luego
se mudaron a Maipú donde vivieron hasta su traslado definitivo a Mar del Plata.
Mi
padre era un hombre parco de estricta conducta que confrontaba con el carácter
alegre y jovial de mi mamá. Ella era muy locuaz y le encantaba hablar de sus andanzas
de juventud que recordaba plagada de anécdotas y personajes de la zona y de la
época. A tal punto que Juancito Barbieri recurre a ella cuando escribe su libro “Maipú. Por tus primeros cien años” en busca de registros que
nutrieran su bibliografía. Así es como encontramos en la página 22 del citado libro una ilustración titulada “Churrasqueando en la Estancia Mari-Huincul”
en la que aparece mi bisabuelo Emilio Lora.
Por
su parte, a pesar de su rostro adusto y su escasez de palabra, el viejo Taco
era una persona muy apreciada en la zona de Segurola y Monsalvo en la década
del 60. Trabajaba como Inspector Municipal en épocas en que el Municipio estaba
a cargo de don Pedro Gonzalez y de don
José Elizondo. Tenía a su cargo las cuadrillas que se ocupaban de mejorar los
caminos de tierra que unen Maipú con esos parajes y de que estuvieran en condiciones
transitables para los lugareños, luego de las fuertes lluvias.
Fue con
él, a bordo de una vieja camioneta Chevrolet verde del Municipio que, cargando
un bolsito con algo de ropa y un bagaje de conocimientos que había recibido en
la Escuela Nacional Normal de Maipú, con sólo 17 años, me atreví a aceptar mi
primera suplencia como maestra, directora y también portera de la querida
Escuela Nro. 16 de Monsalvo, en el Partido de Maipú de la Provincia de Bs.As.
Lucía
(Ketty) Etcheverry
Mar
del Plata, 15 de octubre de 2012
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